HISPANOS
O LATINOS. ¿QUÉ SOMOS?
Unas
veces la intencionalidad política, otras el oportunismo y la mayor de las veces
la ignorancia, nos hacen usar uno de dichos términos sin saber exactamente qué
somos, qué queremos ser, o lo que es peor, qué nos interesa ser.
Según
la RAE, Real Academia Española de la Lengua, latino es una persona “de alguno
de los pueblos que hablan lenguas derivadas del latín”.
También
según la RAE, hispano es lo “referente o relativo a Hispanoamérica”.
Entonces, qué somos.
Desde
el punto de vista político y cultural, o si lo queremos geoestratégico, toda la
comunidad de naciones y pueblos que compartimos sentimientos, recibidos y
expresados de la misma forma, lengua, religión, historia, y otras muchas cosas,
somos Hispanos.
¿Podemos
llamarnos latinoamericanos?
Sí,
pero no. El término latinoamericano lo creó un político y economista francés
llamado Michel Chevalier para marcar diferencias entre las distintas regiones
del continente. Por qué no le llamó hispanoamericano, porque era francés,
corría el siglo XVIII, y Francia pretendía ser líder cultural y político en la
región instalando a Maximiliano. El término caló porque las nuevas naciones del
continente, en su afán de independencia, lo acogieron para marcar distancias
con España. A ello ayudó el colombiano José María Torres Caicedo, el chileno
Francisco Bilbao y, sobre todo, una España que, desde la invasión napoleónica,
ya no tenía fuerzas para defender nada. Pero es cierto que somos latinos.
No,
porque nada tenemos que ver con Quebec, Haití, Belice, Guadalupe, Guayana
francesa, Martinica, San Bartolomé o Bermudas, y porque deja fuera a España.
¿De
verdad alguien cree que un peruano, un guatemalteco, un venezolano o un panameño,
por poner solo varios ejemplos, tiene algo que ver, se identifica, con un
francés, un rumano o un italiano?
Ni
siquiera un mexicano se identifica, por mucho que Ferdinand Maximilian Joseph María von Habsburg-Lothringen,
Maximiliano I, que por cierto era austriaco, reinara en México durante tres
años. Ni tampoco un argentino por muchos apellidos italianos que hayan
heredado.
Tenemos una historia común insuperable, a la
que cada uno de nosotros le añadimos nuestras particularidades precolombinas
para completar nuestra riqueza. A ella le hemos sumado lo que hemos creído nos
distingue del resto para presentarnos con más identidad nacional. Javier
Carbonell, en un artículo publicado en El País el pasado 2 de octubre dice “la nación es una
identidad que no se elige y de la que es muy difícil escapar.” Es algo que forma parte de nuestro ser,
por eso defendemos lo que somos, sea bueno o regular y aceptamos lo malo con
condescendencia. No permitimos ni nos gusta la crítica de fuera.
Pero lo cierto y verdad es que, como decía
Vasconcelos, “despojados, todos, de la
antigua grandeza, nos ufanamos en un patriotismo exclusivamente nacional y ni
siquiera advertimos los peligros que amenazan a nuestra raza en conjunto”. Nos negamos los unos a los otros, esa
nación que nos atrapa da la razón a Vasconcelos. No nos damos cuenta que, por
ejemplo, Venezuela nada en un mar de petróleo que no hace mucho la hizo rica, que
Perú existe sobre inmensas riquezas naturales de cobre, oro, plata, plomo o
zinc, que México es la primera economía de Hispanoamérica, que Argentina posee
la tercera reserva de gas más importante del planeta y fue un país rico, que
Chile es el tercer país más desarrollado de América, por detrás de Canadá y
Estados Unidos, además del primer
productor mundial de cobre, litio y yodo, que Colombia es un gran exportador de
oro, zafiros y diamantes, sin olvidar las esmeraldas y el café, que………………………. si
nos unen tantas cosas, si tenemos individualmente tanto bueno, por qué no somos
capaces de unirnos, de sumar, para ser más fuertes, para recuperar lo bueno que
teníamos cuando estábamos juntos y ofrecerles a nuestros ciudadanos un mundo
mejor, por qué no recuperar una marca, lo Hispano,
que nos distinga en el mundo y nos haga fuertes para darle una vida mejor a casi
500 millones de personas que nacemos, hablamos, reímos, lloramos, amamos,
sentimos y morimos en y con el mismo idioma. Y lo más importante, la misma
forma de hacer y entender las cosas.
Ser latinos no nos aporta nada, prestigia a otros que se provechan de nuestra herencia, ser hispanos nos da carácter, fuerza y una posición de privilegio en el mundo que debemos utilizar.
¿Por
qué no nos damos cuenta de la fuerza y el poder que tendríamos si fuésemos
capaces de salir al mundo con esos casi 500 millones de ciudadanos detrás, de
consumidores, que compran y venden todos los días? Solos no vamos, no podemos
ir, a ninguna parte. Tampoco desordenador.
Fernando I de Aragón y V de Castilla, Fernando el Católico, ya
decía en el siglo XV “la nación es bastante apta
para las armas, pero desordenada, de suerte que solo puede hacer con ella
grandes cosas el que sepa mantenerla unida y en orden”. Esto duró
hasta el siglo XIX, cuando nos separamos llegó el desastre, ninguna de las
actuales naciones que antes fueron España hemos alcanzado proporcionalmente los
mismos niveles de prosperidad y riqueza. Entre Fernando el Católico y Fidel
Castro solo pasaron 500 años, pero creo que merece la pena oír a este último y
reflexionar.
Vean también esta publicidad del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España.
El país más rico del mundo¿Por qué no podemos sentirnos y ser todos juntos los más ricos del mundo?
Tenemos capacidad,
recursos e inteligencia. Mucha. Miren el siguiente video:
¿Qué pasaría
si a lo que acaban de ver le sumáramos la tecnología que se desarrolla en
Argentina?
No estoy pidiendo
lo que decían San Martín y Bolívar, no. Los tiempos han cambiado mucho para
todos. Estoy pidiendo dejar de insultarnos, de no utilizar la CELAC para hacer
el tonto y espetarle al de enfrente quien es más demócrata, más fascista o más
comunista mientras se pide públicamente dinero a Estados Unidos, pero se invita
a China, y nuestra gente sigue pobre. Lo mismo hacen en las Cumbres de Jefes de
Estado y de Gobiernos Iberoamericanos. Ninguna de las dos sirve para nada
excepto para hacer turismo de cumbres.
Estoy pidiendo,
primero, la normalización de la historia, que sea normal levantar una estatua sin
rencor a Simón Bolívar (Sevilla, Paseo de las Delicias, Parque de María Luisa)
por lo que representó para Hispanoamérica, aunque dictara un ”Decreto de Guerra
a Muerte” o de “exterminio”. También tiene levantada estatua en Madrid y
Barcelona. Que la historia se cuente con ojos de hace cinco siglos, no con ojos
de hoy, porque si lo hacemos estamos bloqueando nuestro progreso.
Estoy pidiendo
dejarnos de revoluciones, que lo único que hacen y consiguen es poner al
pueblo, a la gente, al servicio de una ideología, de la misma forma que el
nazismo lo ponía al servicio de una raza o el fascismo a una nación.
Aunque hoy el
fascismo se haya travestido en políticas identitarias, es exactamente lo mismo,
es poner a la gente al servicio de una ideología que empobrece.
Estoy pidiendo
hacer política juntos, tomar decisiones y acuerdos en común que afecten y
mejoren la vida de esos casi 500 millones de seres humanos, de hispanos, para
que dejemos de abandonar nuestros países porque no encontramos futuro y nos
quedemos en ellos, en casa.
Estoy pidiendo
tener una sola voz para aquellos asuntos que nos competan y beneficien a todos
y que salgamos al mundo con el orgullo y la fuerza de ser hispanos.
Es una concepción interesante, después de todo, tenemos más en común, culturalmente hablando, que lo que tienen los europeos y ellos lograron amalgamar de cierta forma sus economías.
ResponderEliminarToda la razón señor.
EliminarMuchas gracias por leerla y divulgarla, es un honor para mi.
No cambiamos, no nos unimos, porque nuestros gobernantes no mandan, sus am
ResponderEliminarvisiones, los limitan y su enanismo impide que acepten yugos: de izquierda o derecha.
Gracias por leerlo y divulgarlo Victor Manuel, es un honor para mi.
EliminarUnidos tendríamos un poder inmenso y un futuro muy bonito por delante, pero tal y como está la política no es posible a día de hoy.
Muchas gracias de nuevo y un abrazo si me lo permite.
Victor Manuel, ya esta colgada la segunda carta titulada "No divida a los mexicanos, haga que se sientan orgullosos". Espero la leas y tus comentarios.
EliminarExcelente artículo, tiene razón en su reflexión acerca de nuestras raíces y de nuestra hispanidad. Deberíamos estar más unidos como naciones para un progreso general de sus habitantes sesgos sociales o ideologías.
ResponderEliminarGracias por leerlo y divulgarlo Sebas, es un honor para mi.
EliminarNo somos conscientes de lo que nos estamos perdiendo, del futuro que podríamos estar ofreciéndole a nuestra gente.
Gracias de nuevo.