En primer lugar, quisiera pedir disculpas a ocas y pelícanos, animales nobles y elegantes donde los haya, no es mi intención ofenderlos ni desearles ningún mal, pero la vida a veces es muy injusta. En uno de mis artículos definí al hotel como “ una historia de vida, es la vida misma que recorre sus pasillos y sus entrañas, es donde las personas, jóvenes, menos jóvenes y mayores, depositan ilusiones, crecen, progresan, se superan, se enfadan, perdonan, viven, algunas muchas horas al día, aman, se enamoran, descubren un nuevo amor que estaba oculto, se apasionan. Es una historia de pasión que hace que algunos nos olvidemos de nosotros y vivamos para otros, para los próximos, para los que solo vienen una vez y para los que repiten ”. Pero esa experiencia de vida apasionante, que se da en espacios que no cierran ni interrumpen su actividad, espacios 24, 7, también tiene su lado amargo, inexplicablemente a veces permitido por la propia organización empresarial. La revista “prefe...